EN PAZ
Artifex vitae, artifex sui
Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;
porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje la miel o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales coseché siempre rosas.
Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!
Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tan sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas...
Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!
COBARDÍA
Pasó con su madre. ¡Qué rara belleza!
¡Qué rubios cabellos de trigo garzul!
¡Qué ritmo en el paso! ¡Qué innata realeza
de porte!
¡Qué formas bajo el fino tul...
!Pasó con su madre. Volvió la cabeza:
¡me clavó muy hondo su mirar azul!
Quedé como en éxtasis... Con febril premura,
«¡Síguela!», gritaron cuerpo y alma al par....
Pero tuve miedo de amar con locura,
de abrir mis heridas, que suelen sangrar,
¡y no obstante toda mi sed de ternura,
cerrando los ojos, la deje pasar!
TAN RUBIA ES LA NIÑA QUE...
Tan rubia es la niña que
que cuando hay sol, no se la ve.
Parece que se difunde
en el rayo matinal,
que con la luz se confunde
su silueta de cristal,
tinta en rosas, y parece
que en la claridad del día
se desvanecela niña mía.
Si se asoma mi Damiana
a la ventana, y colora
la aurora su tez lozana
de albérchigo y terciopelo,
no se sabe si la aurora
ha salido a la ventana
antes de salir al cielo.
Damiana en el arrebol
de la mañanita se
diluye y, si sale el sol,
por rubia... no se la ve.
MADRIGAL
Por tus ojos verdes yo me perdería,
sirena de aquellas que Ulises, sagaz,
amaba y temía.
Por tus ojos verdes yo me perdería.
Por tus ojos verdes en lo que, fugaz,
brillar suele, a veces, la melancolía;
por tus ojos verdes tan llenos de paz,
misteriosos como la esperanza mía;
por tus ojos verdes, conjuro eficaz,
yo me salvaría.
MI SECRETO
¿Mi secreto? ¡Es tan triste! Estoy perdido
de amores por un ser desaparecido,
por un alma liberta,
que diez años fue mía, y que se ha ido...
¿Mi secreto? Te lo diré al oído:
¡Estoy enamorado de una muerta!
¿Comprendes -tú que buscas los visibles
transportes, las reales, las tangibles
caricias de la hembra, que se plasma
a todos tus deseos invencibles-
ese imposible de los imposibles
de adorar a un fantasma?
¡Pues tal mi vida es y tal ha sido
y será!
Si por mí sólo ha latido
su noble corazón, hoy mudo y yerto,
¿he de mostrarme desagradecido
y olvidarla, no más porque ha partido
y dejarla, no más porque se ha muerto?
GUADALUPE (Mexicanas).
Con su escolta de rancheros,
diez fornidos guerrilleros
y en su cuaco retozón
que la rienda mal aplaca,
Guadalupe la chinaca
va a buscar a Pantaleón.
Pantaleón es su marido,
el gañán más atrevido
con las bestias y el la lid.
faz trigueña, ojos de moro
y unos músculos de toro
y unos ímpetus de Cid.
Cuando mozo fue vaquero,
y en el monte y el potrero
la fatiga le templó.
para todos los reveses,
y es terror de los franceses y
cien veces lo probó.
Con su silla plateada,
su chaqueta alamarada,
su vistoso cachirul
y su lanza de cañutos,
cabalgando pencos brutos
¡ qué gentil se ve el gandul!
Guadalupe esta orgullosa
de su prieto; ser su esposa
le parece una ilusión,
y al mirar que en la pelea
Pantaleón no se pandea,
grita: ¡ viva Pantaleón!
Ella cura los heridos
con remedios aprendidos
en el rancho en que nació,
y los venda en los combates
con los rojos paliacates
que la pólvora impregnó.
En aquella madrugada
todo halaga su mirada
finge pórfido el nopal
y los órganos parecen
candelabros que se mecen
con la brisa matinal.
En los planos y en las peñas,
el ganado entre las breñas,
rumía y trisca mugidor
azotándose los flancos,
y en los húmedos barrancos
busca tunas el pastor.
A lo lejos, en lo alto,
bajo un cielo de cobalto
que desgarra su capuz,
van tiñéndose las brumas,
como un piélago de plumas
irisadas en la luz.y en las fértiles
llanadas, entre milpas retostadas
de color, pringan el plan.
Amapolas, maravillas,
Cempazuchitl amarillas
y azucenas de san juan.
Guadalupe va de prisa
de retorno de la misa,
que en las fiestas de guardar,
nunca faltan las rancheras,
con sus flores y sus ceras,
a la iglesia del lugar;
Con su gorra galoneaba,
su camisa pespunteada,
su gran paño para el sol,
su rebozo de bolita,
y una saya suavecita
y unos bajos de charol;
Con su faz encantadora,
más hermosa que la aurora
que colora la extensión,
con sus labios de carmines,
que parecen colorines,
y su cutis de piñón,
se dirige al campamento,
donde reina el movimiento
y hay mitote y hay licor,
porque ayer fue bueno el día,
pues cayó en la serranía
un convoy del invasor.
¡Que mañana tan hermosa!
¡cuánto verde, cuanta rosa
y que linda la extensión!
rosa y verde se destaca,
con su escolta, la chinaca,
que va a ver a Pantaleón.
lunes, 3 de marzo de 2008
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